por el_Toni » Mié 27 Mar 2013, 19:05 pm
Columna de Pepe Beltrán del miércoles 27 de marzo de 2013
CONTRAPROGRAMACIÓN
Siempre que se ganan dos partidos, que el equipo asoma a la atalaya de la clasificación o que el CD Castellón se reviste de relevancia social, como con ocasión del 90 aniversario, surgen desde las más recónditas trincheras las dudas sobre la gestión del consejo, cuando no se lancea el ánimo de los jugadores y hasta se cuestiona que los demás no nos levantemos en armas ante tamaño atropello o aclamemos al profeta de la sinrazón. Hay quien parece interesarle que esto no funcione. Nada nuevo ni preocupante, porque obedece a una táctica preconcebida tan mediocre que se basa en dar pábulo a quienes sin pagar sus compromisos, gravaron la tesorería del club con contratos onerosos, por no recordar las ilegalidades en las que tuvieron que ampararse para ver cumplido su sueño de hacerse otra foto en el palco de Castalia. Algún día habrá que preguntar el motivo de tanta propaganda gratuita en favor de quienes pasan por ser colaboradores necesarios de nuestra ruina.
Yo también espero mucho más de David Cruz y, sin estar condicionado por envidias, y mucho menos hipotecado por el lastre de un pasado negro en cuantas ocasiones se ha arrimado a las ubres del club, no me atrevo a levantar sospechas que –sin saberlo o en connivencia es otro cantar– sólo favorecen a Castellnou. Porque si alguien ha levantado las alfombras de Castalia, se ha adherido a la demanda de Sentimiento Albinegro y tiene en marcha una ampliación de la misma, es el actual consejo de administración, ergo su renuncia beneficiaría a Blasco, Osuna y demás miembros de la banda.
De David Cruz espero que pague a los futbolistas y, caso de no alcanzar en el campo el ineludible objetivo del ascenso, negocie la compra de la plaza de Segunda B aprovechando la morosidad que empaña el fútbol patrio y la elevada oferta que se avecina. Pero sobre todo espero que inscriba las cuentas anuales, presente la auditoría y convoque la junta general de accionistas. No es un dilema temporal, de una semana o un mes, sino de que sea legal y ofrezca toda la información que nos han secuestrado los anteriores administradores de la SAD. Pruebas de que aquí se ha sufrido un expolio en toda regla, y se actúe en consecuencia, exigiendo responsabilidades penales si cabe el caso.
Apropiación indebida, estafa, falsedad en documento público y mercantil, administración desleal. Si el objetivo de todo buen aficionado es perseguir, encontrar y ajusticiar a quienes hayan cometido esos delitos, y Cruz ha iniciado ese camino, parece lógico concluir que los ataques lleguen de quienes puedan verse acechados por la investigación, de quienes las vergüenzas les obligan a intentar ese desprestigio como única defensa antes de quedar más desnudos.
No me considero refractario a la crítica, pero según de dónde viene adivino aviesas intenciones, oscuros intereses, y entonces ya no me interesa, la pongo en cuestión incluso. Mientras para unos el problema deviene el retraso en la convocatoria de la junta, el mío son los contenidos. Cuando otros claman por la demanda contra Osuna, yo exijo más imputados. Y con no pocos recelos sobre la amenaza de una ley concursal, la prefiero frente a la quiebra o la disolución que patrocinaron no pocas de esas voces, sobre todo por ser la única forma de reducir la deuda. Así que menos lecciones y más trabajo, que con tantos libros de caballerías nos quieren volver locos, y yo sigo viendo molinos de viento, ningún gigante.
Sobran los violentos. Los incidentes del pasado jueves en Castalia –de los que no informó ningún otro periódico en un cínico ejercicio de chovinismo– y su eco fatal este domingo, demuestran que tenemos un quiste que hay que extirpar antes que degenere en cáncer. No se trata de discernir quién provocó a quién, o si la respuesta fue adecuada. No caben excusas. Los violentos no son del CD Castellón, son nazis, y sobran aquí y en cualquier otro escenario.