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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
Qué cerca está! El Castellón venció y convenció en Barakaldo, donde
volvió a imponer la ley del más fuerte, y podría cantar el alirón del
ascenso el próximo sábado, en Castalia, siempre que mañana no gane el
Ciudad de Murcia en Pontevedra y que los rojillos caigan, dentro de
siete días, en el feudo albinegro. La gran victoria, de nuevo con
remontada, no obstante, se vio ensombrecida por los incidentes durante
el encuentro, saldado con dos aficionados albinegros detenidos y un
herido.
Como se preveía, y al grito de "¡échale huevos!" por parte de sus
incondicionales, el Barakaldo salió a morder. Si a eso le sumamos el que
los albinegros estaban algo dormidos, tendremos la clave del por qué, en
el minuto 15, el partido iba 1-0. Como ya viene siendo una tónica
habitual en esta liguilla, el Castellón estaba obligado a darle la
vuelta al marcador, con mucho más tiempo por delante pero, eso sí, sin
su máximo realizador y hombre más desequilibrante del momento, Salillas,
en la grada de la Ciudad Deportiva San Vicente por su sanción de un
partido.
Lo cierto es que, pese al 1-0, el Castellón tampoco había pasado por
demasiados apuros en el tramo inicial del encuentro. Es más, a excepción
del dominio territorial del equipo fabril, tampoco la victoria local era
demasiado justa. De todos modos, a los albinegros les bastó con apretar
un poco los dientes y jugadas a balón parado para tomarle el pulso al
encuentro. Comenzó Navarro I en un golpe franco que acabó en córner y
tres saques de esquina consecutivos para avisar de sus intenciones por
neutralizar la ventaja vizcaína.
Al final, tanto fue el cántaro a la fuente que no sólo llegó el 1-1,
sino también el 1-2. Marcos y Quero, en siete minutos, volteaban la
tortilla y, de paso, acababan con el mito de la fortaleza de un equipo
vasco en la estrategia, el Barakaldo venía de perder en casa del Ciudad
de Murcia con una acción similar.
El Barakaldo quiso quemar sus naves en el arranque de la segunda mitad,
pero lo que le pasó es que se quemó él. El inicio fue realmente
frenético, con ocasiones en ambas porterías, aunque fue el Castellón el
que machacó. Juanjo, al que Etxabe le había robado el 1-3 unos instantes
antes, batía a Macías, ayer titular por decisión de su entrenador, Peio
Agirreoa, culminando la internada de un clarividente Quero. El
encuentro, pese al empuje local, murió ahí.
Con semejante ventaja en el marcador, el Castellón se limitó a
contemporizar y a tratar de parar el partido, para lo que contó con la
ayuda de los cinco minutos que el juego estuvo detenido por culpa de los
incidentes en la grada. Mientras, el Barakaldo, cada vez con más corazón
que cabeza, trató de poner cerco a los dominios de Oliva que, pese a no
tener mucha faena, solventó las acometidas de un conjunto con ilusión
aunque sin ideas.
Oltra empezó a pensar en el siguiente partido y sentó a Quero,
amenazado con cuatro tarjetas, para dar entrada a Aznar. El partido ya
no existió, pues la gente estaba más pendiente de lo que sucedia en la
grada.
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