|
LA CRÓNICA DEL PARTIDO
Sufrió como nunca, pero ganó como casi siempre. El Castellón desató la
l ocura en Castalia, que ayudó, y mucho, para remontar el gol con el que
el Barakaldo se marchó al descanso, para debutar en la promoción de
ascenso con una victoria que vale su peso en oro. Los albinegros no
jugaro n bien, aunque el corazón y las ganas que les transmitió la
enfervorizada grada le condujeron al triunfo.
No tiene la velocidad de antes ni tampoco el fondo físico. Pero ha
desarrollado hasta límites insospechados su ya habitual ratonería y ese
instinto que le hace estar siempre en el sitio y la hora adecuados.
Oltra recurrió a Salillas para voltear un partido que pintaba muy mal, y
el aragonés, más campeón que nunca, revolucionó el encuentro. Suyo fue
el 2-1, al cabecear en la mi sma línea de gol un balón que más de 10.000
almas empujaron para que acabara dentro de la portería defendida por Dani Roiz.
El partido se jugó casi siempre como el Barakaldo quería. Su fútbol es
tan tosco y simple en su concepción como difícil de parar si no se
presiona a los centrales, los encargados de pegar el patadón al balón.
El entrenador albinegro optó por Navarro I para ganar en juego aéreo y
en trabajo en vez del delineante Xavi Gracia, pero al Castellón le faltó
manejo del balón. En consecuencia, los albinegros no estaban cómodos en
el césped ante un rival pegajoso y viril que no les permitía ni un solo
instante de alivio. Había que armarse con la madre de la ciencia, esto
es, la paciencia.

El primer remate a puerta fue de Navarro I, desde lejos, pero Dani Roiz
no pasó apuros en la primera mitad. En cambio, el Baraka creaba una
ocasión de la nada: falta a Alberto en el semicírculo del área, fruto de
un voleón, pero Arregi la malogra. En los locales, sólo las
intervenciones de Quero daban la sensación de poder acabar con el muro
levantado por los gualdinegros. El Castellón empezaba a desesperarse.
Las noti cias eran malas, pero serían peores. Alberto Alejandro pilló
desprevenido a Oliva y adelantaba al Barakaldo al borde del descanso.
Casi empata Marcos acto seguido, antes de que el árbitro perdonara la
segunda amarilla a Gallo. El Castellón volvía al vestuario con el 0-1 en
contra.
En la segunda mitad, todo seguía igual. Los locales, pe se a tener casi
un 60 por ciento de posesión del balón, no pisaban el área contraria.
Así que Oltra optó por jugarse su carta preferida, la del ataque. En
pocos minutos, Navarro I y> Palacios dejaban sus puestos a Salillas y
Chito, dos hombres que le dieron otro aire al Castellón, que, ahora sí,
tenía encerrado al rival en su campo.
La apuesta arriesgada surtió efecto, pues Javi Sanchis devolvía las
tablas al marcador. El 2-1 se mascaba. Y llegó. Hubo que sufrir lo
indecible, pero los aficionados albinegros abandonaron el campo con la
sensación de haber conseguido medio ascenso. Y no les falta razón.


|