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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
Lo de todos los años. Desgraciadamente, el Castellón es un equipo que acostumbra a pifiarla cuando mayor parece que es la confianza depositada en sus posibilidades. En el estreno del 2002, los albinegros exhibieron vicios que parecían olvidados en una primera mitad horrorosa. Después, reaccionaron en una segunda parte muy buena, pero el terreno que habían concedido antes del descanso pesó demasiado. Ahora, la promoción ya está a once puntos.
Los albinegros no fueron ese conjunto aguerrido, aplicado, mandón y entonado de los últimos encuentros. El Conquense salió a morder y encontró muy pronto cómo hacer daño a una defensa que en nada se parecía a la que llevaba cuatro partidos consecutivos sin encajar un gol. Un par de indecisiones en el área pequeña, una de las cuales pudo acabar en un penalti de Miguel, en los primeros cinco minutos eran algo más que un aviso. Valero también tuvo que estar atento a un remate de
Quillo.
Tanto iba el cántaro a la fuente que al final llegó el uno a cero, en un error en cadena de toda la retaguardia orellut . Joaquín, en el minuto 11, sólo tenía que empujar el balón a la red, a escasos dos metros de la línea de gol, para poner muy cuesta arriba el encuentro.
Los discípulos de Santi Palau tuvieron una reacción tan fulgurante como fugaz. En los dos minutos que siguieron al primer tanto local, Besora y Chito se encontraron con Alvaro en sus intenciones de reestablecer el empate. Pero el Castellón estaba a merced del rival.
Así, Valero se vio en la obligación de enmendar un fallo de Mora, en el minuto 22. Pero si en esta acción estuvo afortunado, no se puede decir lo mismo de lo que sucedió a la media hora de juego, cuando Quillo introdujo en el interior de su portería una falta próxima al vértice izquierdo del área. Nadie estaba dando una a derechas... y 2-0.
Los manchegos levantaron el pie del acelerador con la ventaja justamente adquirida. No obstante, el Castellón, pese a su inoperancia, aún contaría con dos ocasiones para meterse en el encuentro antes del descanso, una de Salillas y otra de Mora, pero como en sus anteriores aproximaciones al marco local, el guardameta Alvaro se encargó de cercenar sus ilusiones.
En el descanso, Palau ideó una revolución táctica. Dejó en la caseta a Elies y Vicente Roberto y sacó a dos jugadores técnicos como Angel Luis y Dani Bouzas. Entonces, los albinegros pasaron a jugar con un 3-4-1-2, con Navarro acompañando a Miguel y Mora en el centro de la defensa; David Ruiz y Chito eran los dos carrileros; como mediocentros estaban Joseba y Besora; y Angel Luis, Dani Bouzas y Salillas constituían el tridente.
Y en esas llegó el gol de la esperanza, obra de Navarro a la salida de un saque de esquina. Aún quedaba media hora de partido.
Y sucedió que los orelluts , de la mano de los dos hombres que habían salido de refresco, se hizo amo y señor del encuentro, confinando al Conquense dentro de sus dominios. En el 65, Besora tuvo la igualada en sus botas, pero Alvaro sacó su disparo a bocajarro.
El caso es que pudo llegar dentro del último cuarto de hora del encuentro: Dani Bouzas remata con el alma y Neira, con su portero ya batido, despeja el balón con la mano. El árbitro no lo vio y el gallego, fruto de la rabia y la impotencia por la injusticia, vio la segunda cartulina a continuación por una tontería.
El Castellón pudo empatar incluso con 10, pero Navarro remató al poste. Luego, ya casi en el descuento, Hernández puso la puntilla.
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