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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
El Castellón continúa con su caída libre después de ser incapaz de imponerse al peor equipo a domicilio de Primera División, Segunda y Segunda B. En Castalia, el Pájara Playas de Jandía estuvo a punto de romper con la aciaga estadística que arrastra, que indica que es el único conjunto de estas tres categorías que aún no ha estrenado su casillero realizador fuera de casa, pero conquistó merecidamente su segundo punto como visitante.
De hecho, los majoreros estuvieron más cerca de alcanzar la victoria que los albinegros en un partido horrible, infame y patético, con detalles esperpénticos por parte de un Castellón que demostró que a su bache futbolístico se le ha sumado, quizás, uno peor, el anímico.
Si los primeros 45 minutos del partido ante el Hércules dieron para escribir un serial al estilo de Dallas o Dinastía , los de ayer no dan para un mínimo resumen televisivo de unos pocos segundos. La primera parte de ambos contendientes fue un insulto al fútbol, lo más desastroso en muchos años. Hasta las pachangas de solteros contra casados son más interesantes que el primer periodo del ¿encuentro? celebrado en la matinal.
Lo del conjunto majorero tuvo delito. Toni Cruz dispuso un 5-4-1 ultradefensivo como pocos rivales lo han puesto en práctica en su visita al Estadio Castalia. En cuanto sus futbolistas sobrepasaban la medular con el balón en los pies, se les hacía de noche y acababan regalándolo. No es de extrañar que sólo sea capaz de ver portería en su campo.
Ahora bien, más grave era lo del Castellón. Pese al cambio de entrenador, los jugadores albinegros salieron al campo abatidos, entregados. No dieron una a derechas. Salvo la voluntad de Ramón y el yo contra todos de Chito, la más absoluta de las nadas. Si llega a ser un partido de balonmano, les hubieran pitado pasivo jugada tras jugada.
Así, resultó increíble que Gaitán, el guardameta canario, se fuera al descanso sin que lo probaran, porque el Castellón no creó ninguna ocasión de gol. De lo poquito reseñable, un disparo de Ramón desde fuera que se perdió por poco (minuto 11) y una acción en la que un desacertado Javi Sanchis, en vez de rematar a puerta cuando se encontraba en una situación inmejorable, buscó a Salillas, que no llegó al servicio de su buen amigo, en el minuto 16.
Pese al desastre de la primera parte, Heredia no cambió nada en el descanso. Aunque el Pájara jugaba con medio delantero, el juvenil Tillo, el Castellón continuaba con una línea de cuatro atrás y con tan sólo una referencia en punta, Salillas.
Hasta Valero, en una indecisión increíble y surrealista, forzó la mejor oportunidad visitante al no quitarse con prontitud un balón de encima, lo que provocó que Mangas llegara a tocar el esférico, que se perdió a escaso centímetros del poste derecho de la meta local ante el cabreo monumental de la parroquia.
Al filo de la hora de juego, el circunstancial entrenador del Castellón realizó un cambio ofensivo, al retirar a Paco Mije y dar entrada a Dani Bouzas, que se colocó como acompañante de Salillas en punta.
Pero lo que llegó fue una ocasión inmejorable del Pájara Playas de Jandía, la mejor de todo el encuentro: cabezazo a bocajarro de Rubén Coméndez y Valero que salva el cero a uno. La respuesta, una falta de Angel Luis que no encontró portería. Además, fue el exosasunista el que firmó el remate con más criterio del Castellón entre los tres palos en todo el día, cuando, en una buena posición, tiró a las manos de Gaitán.
La afición recobró mínimamente las esperanzas de celebrar un gol de los suyos a cinco minuto del 90, cuando Rubén Coméndez dejó a su equipo con uno menos. Pero, incluso en esa coyuntura, el Pájara sembró la inquietud en el graderío con un par de contras que se vinieron abajo por la falta de acierto en el último pase.
Al final, lo cantado: la poca gente que se quedó hasta que el árbitro dio por acabado el choque despidió al Castellón con una sonora pitada.
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