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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
Se acabó lo que se daba. O al menos eso es lo que dicen los números, la clasificación y la lógica, aunque siempre queda aquello de mientras hay vida ... Pero después de ver cómo el Castellón tiró por la borda en los últimos cinco minutos de pena un triunfo que le había costado horrores alcanzar, no se puede hablar de esperanza.
En pocas ocasiones ese lapso de tiempo puede marcar tanto el futuro a medio plazo de un equipo. Si el encuentro hubiera acabado con el gol de Miguel, en el minuto 38 de la segunda mitad, todos estaríamos contentos porque el Castellón recobraría sus opciones. Pero un partido dura 90 minutos y un corrientito Talavera se encargó de demostrarlo. La promoción está a 12 puntos, por lo que hablar de ella, con toda la segunda vuelta por delante, es insultante. ¿Qué queda ahora? Un suplicio de 19 jornadas.
Aunque el once fue el mismo que doblegó con solvencia a la Universidad (3-0) en el último compromiso en casa, el Talavera no se asemejaba en nada a los
grancanarios. Contundente y muy duro, en muchas ocasiones sobrepasando los niveles de lo reglamentario, el conjunto toledano repartía cera a diestro y siniestro. Y si encima el árbitro estaba por la labor de no señalar el aluvión de faltas visitantes, el resultado era un choque tosco y trabado.
Claro que el panorama hubiera podido cambiar en el primer minuto del partido, si el remate de Vicente Roberto desde la frontal del área hubiese encontrado portería. Después le llegó el turno al Talavera, una vez desenterrada el hacha. Miguel fue el primer herido en la batalla, al quedar conmocionado ante la entrada con el pie a la altura de la cabeza de un jugador rival.
Antes de esta acción, y como consecuencia de una falta a favor del Castellón que el colegiado no sancionó, los castellanos gozarían de su mejor ocasión en la primera parte: Morilla llega ante Valero para ceder a un lento Joan, que remató para que al portero le diera tiempo a girarse y abortar el peligro.
El partido, por lo tanto, derivó en una guerra de guerrillas que quedó momentáneamente aparcada gracias a dos buenas oportunidades locales, una de Chito y otra inmejorable de Vicente Roberto (minutos 25 y 26). La primera mitad se cerró con otro buen remate del Pánzer , pero con las tablas en el marcador.
La segunda parte comenzó con otra tempranera opción albinegra para inaugurar el marcador, pero Chito no engatilló. Después, se produjo una doble ocasión para Salillas. Parecía que el Castellón estaba, tras el descanso, más enchufado.
Los chicos de Santi Palau apretaban, pero no acababan de generar ocasiones de gol, ni tampoco conseguían encerrar al Talavera dentro de su propia área salvo en las jugadas a balón parado. Por ello, el entrenador albinegro movió el banquillo: dio entrada a Soriano por Chito, con lo que Besora cambió de banda. El delantero cedido por el Valencia, nada más salir, firmó una notable acción individual (min. 63).
Con este cambio, los albinegros pasaron a jugar con una defensa de tres. Así, Valero, tras varios minutos de aburrimiento, tenía que estar atento para evitar las internadas de los hombres que formaban la segunda línea talaverana. A falta de un cuarto de hora para el final, Palau quemó sus naves: Navarro por Mora. Y a renglón seguido, Valero salvaba el cero a uno en un chut de
Toni.
El partido pintaba más para el gol visitante que para el local. El Castellón apeló entonces a lo poco fiable que ha venido ofreciendo desde el inicio de la Liga: la estrategia. Se puso en franquía gracias a Miguel, que culminó un saque de esquina.
Lo más difícil estaba hecho pero... Por delante en el marcador, y en vez de aguantar el balón, el Castellón no supo leer el partido. Dos minutos después de cobrar ventaja, David Ruiz falla, Morilla centra, el esférico se va al larguero y Toni sólo tiene que empujarlo a la red. Y en medio del desconcierto, con los albinegros noqueados, otro balón suelto en el área
albinegra... y Toni que lo caza para transformarlo en uno a dos. Queda media temporada por delante y el ¿objetivo? está a 12 puntos.
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