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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
El Castellón se confeccionó para meterse en la promoción de ascenso pero ahora, a cinco jornadas para el final, su lucha será la de evitar disputa de la promoción de permanencia. Un objetivo muy nítido después de perder en casa del Pájara Playas de Jandía (que marcó en el minuto 95) y la victoria del Benidorm en Alcalá. Y el sábado, los albinegros visitan Foietes en un partido que está revestido de un dramatismo inesperado.
No fue un mal partido del Castellón, pero tampoco bueno. Jugó a favor del habitual fuerte viento que preside los encuentros en casa de la escuadra de Fuerteventura en el primer acto, pero lo desaprovechó. Luego, tras el descanso, el Pájara se lanzó sobre la portería de Valero por oleadas, gracias a que entonces el dios Eolo estaba de su parte y a que la colegiada Carolina Doménech Ceballos le echó una manita, aunque sólo fue eso, una ayudita. La justa expulsión de Besora a media hora para el final y los cinco minutos que descontó en vez de los tres que decretó en un primer momento fueron los otros dos factores que actuaron en contra del Castellón.
La primera mitad se disputó a un ritmo bastante vivo, aunque, por encima de todo, prevalecieron las imprecisiones, producidas por el fuerte viento racheado, habitual del campo Benito Alonso de La Pared, que convertía al balón en un conejo de redondas formas. El esférico tan pronto se frenaba en seco como emprendía un veloz zig-zag que desconcertaba a los futbolistas.
Como ya ha quedado reflejado, el Castellón sacó muy poco fruto de esa ventaja. Bien es cierto que botó dos saques de esquina en el primer minuto de juego, pero, por momentos, fue encerrado por un animoso Pájara Playas de Jandía. Eso sí, los escasos espectadores que se acercaron al particular feudo majorero llegaron al descanso sin que sus corazones registraran alteración alguna en el ritmo cardiaco, ya que la escasez de oportunidades por ambos bandos fue total.
Las ocasiones se quedaron en el camino, bien por el escaso tino de los atacantes, bien por la acción de los defensas. Dentro de la escasa peligrosidad de las mismas, hay que destacar la que el Castellón fabricó en el minuto 9: internada por la izquierda de Chito, que centra al área pequeña, donde Besora no llega a conectar el esférico por los pelos. Luego, Dani Bouzas se revolvió, pero sus disparos fueron demasiado tiernos (minutos 14 y 19).
El Castellón pasó por sus peores momentos cuando el primer tiempo llegó a su ecuador. La movilidad de Raúl Borrero, el pichichi majorero, estuvo cerca de dar dos sustos, pero Navarro estuvo providencial para frenar las acometidas del delantero canario. Con el merecido 0-0 se llegó al descanso.
La segunda mitad comenzó con las malas noticias que llegaban desde Alcalá, donde el Benidorm acababa de lograr la victoria.
Pero pronto se vio que los albinegros ya tenían suficiente con lo que ocurría en Fuerteventura. Tres saques de esquina en sólo seis minutos, el gol que perdona Larreina tras un paradón de Valero al trallazo de Rubén Coméndez... Pero nada tan decisivo como la segunda tarjeta amarilla a Besora, en el minuto 59.
En un principio, el Castellón no acusó el golpe. Incluso Dani Bouzas tuvo el 0-1. Pero el goteo de ocasiones para los majoreros fue continuo de ahí al final del choque, salvo un balón que Agapito sacó bajo los palos cuando Soriano se aprestaba a empujarlo a la red. Después, Carolina cedió a las protestas del técnico local, Toni Cruz, de alargar más el partido, y Larreina, con el hombro, ya en el 95, marcó el 1-0.
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