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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
Sólo faltó que por la megafonía sonara el famoso "Es-cán-da-lo. Es un escándalo" de Raphael o el "Que se besen, que se besen". Talavera y Castellón hicieron un picnic sobre el césped de El Prado, un resultado que a ambos dejaba satisfechos: los locales, porque amarraban la permanencia; y los visitantes... pues bueno, no se jugaban nada en el final de una tormentosa temporada. Menos mal que hacía un calor infernal, porque, si no, pocos hubieran sudado ayer la camiseta de la segunda indumentaria que ayer lució el equipo orellut.
El Castellón, más que dormido, saltó al césped en estado comatoso. Así, al Talavera ni tan siquiera le bastó tener una salida arrolladora para crear tres situaciones clarísimas en los 10 primeros minutos de juego.
El conjunto toledano, que con el empate se salvaba, quiso amarrar la salvación con la victoria, para evitar complicaciones de última hora. Para los de La Plana, el envite era poco menos que una pachanga, por mucho que Palomo hubiera insistido en despedir la Liga con una buena imagen.
Con el partido convertido en un insulto futbolístico, la noticia llegó desde Alcorcón, donde el equipo local se había adelantado en el marcador. Ahora, si el Castellón hacía lo ¿mismo?, el Talavera caería a la promoción.
Pero esta segunda circunstancia era más propia de una película de ciencia ficción. Los albinegros se limitaban a pasear el balón de un lado a otro ante un Talavera que tenía miedo de atacar. Eran tales los despropósitos, que en un córner estuvo a punto de marcar el equipo castellano, en un balón que Toni remató con el hombro y que sacó Sidro. Por si el tostón no fuera infumable, nuevas noticias: el Lanzarote había empatado en Alcorcón al filo del descanso.
Lo que ocurrió en la segunda parte fue escandaloso. Como el partido estaba muerto, el árbitro se encargó de animarlo inventándose un penalti a favor del Talavera que Pedro lanzó desviadísimo ante el enfado de la afición. ¡Qué bochorno!
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