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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
Con la actitud, la entrega y, por qué no, con el fútbol que exhibió ayer, el Castellón acabará por estar arriba. Los albinegros, que jugaron desde el minuto 27 con diez por la expulsión de Rubén, merecieron el triunfo de El Alcázar en que se había convertido el Salto del Caballo, donde el Toledo, hasta la visita de los albinegros, había ganado sus cuatro partidos.
Antes de comenzar el encuentro, el Castellón conocía el resto de marcadores, entre los que destacaban las derrotas del segundo y el cuarto clasificado, Valencia B y Benidorm. O sea, que ganando volvía a meterse entre los diez primeros y, lo que era más importante, acortaba a sólo tres puntos la desventaja con respecto a la promoción. Por lo tanto, el partido adquiría una especial trascendencia para los hombres de Juan Carlos Alvarez, que podían pasar, en apenas dos jornadas, de estar deshauciados a mantener intactas sus opciones.
Y con esas intenciones salieron los mismos once jugadores que ya habían sido titulares ante el Lanzarote. El primer cuarto de hora del Castellón fue esperanzador. Se plantó bien y llevó el peso del partido, lo que se tradujo en un cabezazo desviado de Javi Sanchis, cuando estaba en buena posición, y un remate de Salillas, desde el borde del área, que se fue rozando el palo.
No obstante, el Toledo le tomó el pulso al partido. Y, aunque el Castellón nunca pasó apuros, lo cierto es que, con el paso de los minutos, se incrementaba la posesión del esférico a favor de los locales, que, dicho sea de paso, tampoco pusieron nervioso a Valero con el peligro que llevaban.
La jugada clave y que marcó el posterior transcurso del encuentro sucedió en el minuto 27. Rubén, que había forzado dos tarjetas amarillas, pecó de ingenuidad al entrar con el codo en alto a Robert, que, nada más notar el contacto del brazo del defensa orellut , cayó fulminado. Ahí, el hasta entonces valiente Hevia Obras se dejó llevar por el clamor del público del Salto del Caballo, que pidió la guillotina para el nulense. Y el árbitro madrileño se la concedió, mandando a la ducha a Rubén. Restaba más de una hora de juego y el Castellón se quedaba en inferioridad numérica.
Lejos de descomponerse, el conjunto albinegro siguió dando muestras de seriedad y orden. Juan Carlos hizo que Roberto retrasara su posición en la banda derecha, Angel Luis ocupó su posición y Jordi Martínez pasó a jugar de mediapunta, con lo que Salillas volvía a ser el hombre más adelantado de los visitantes. Además, antes del descanso, las dos mejores ocasiones fueron para el Castellón: en el 34, Jordi Martínez sortea la salida de De la Fuente y Javi Sanchis, casi sin ángulo, no podía empujar el balón al fondo de una portería vacía. Y ya en el descuento, Salillas estuvo a punto de sorprender al portero verdiblanco, quien, ayudado por el larguero, despejó la falta ejecutada por el Pánzer.
En la segunda mitad, Juan Carlos Alvarez reajustó al equipo. Dejó en la caseta a Salillas y Javi Sanchis para dar entrada a Navarro y Mora, con lo que el dibujo táctico fue un 5-3-1. Pese a todo, los albinegros jamás renunciaron a ir a por la victoria en un ejercicio de bravura.
Con el paso de los minutos, el Castellón, víctima del cansancio, se fue encerrando atrás, siendo los contraataques cada vez más limitados. Pero el equipo verdiblanco, pese a la ayuda arbitral, tampoco inquietó en demasía a Valero, pese a que, ya en el descuento, Borja remataba solo un saque de esquina. El balón se fue arriba, porque de haber entrado, el fútbol hubiera sido tremendamente injusto para un Castellón que se partió el pecho.
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