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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
Esto tiene que cambiar. Los albinegros sumaron ayer una nueva derrota víctima de su inoperancia, de la efectividad de su rival y de la calamitosa actuación del árbitro, factores, por este orden, causantes del naufragio en Vecindario. El Castellón fue a la isla de Gran Canaria a por el tesoro pero volvió con una derrota que puede traer funestas consecuencias, especialmente para su entrenador.
La primera media hora fue mala de solemnidad. El Castellón se posicionó bien sobre la moqueta . De hecho, los canarios no inquietaron a Valero hasta que, en el minuto 29, Jero, desde lejos, probaba fortuna. En la acción anterior, Salillas gozó de la mejor, y prácticamente única, ocasión clara de gol en los primeros 45: Angel Luis bota una falta desde la misma línea de fondo y Salillas, en un escorzo, cabeceaba. El balón salía lamiendo el poste.
Estas dos acciones despertaron al Vecindario, que se hizo con el dominio en el cuarto de hora previo al descanso. Después de numerosas interrupciones y del abuso del juego áereo por parte de ambos equipos, los locales comenzaron a rasear el balón y a hacer combinaciones. No obstante, fue en una jugada embarullada, tras un saque de esquina, cuando dieron trabajo a Valero, que en el 33 se quitaba de encima una volea de Yáñez.
Pero el destino, o mejor dicho, el colegiado Torres Clapes, tenía preparada una buena jugarreta. En el 38, doble error del árbitro balear. Primero, al conceder un saque de banda a favor del Vecindario cuando Dani García había sido el último en tocar el balón. Entonces, Jero estuvo más rápido y listo que todos al poner el balón en marcha hacia Kiko, que caía cerca del punto de penalti ante una carga a todas luces legal. Pero, sorprendentemente, el trencilla señalaba el punto fatídico. Angel Sánchez no desaprovechó el regalo del juez y batía a Valero de tiro raso. Uno a cero y, poco después, todos al vestuario.
En vista del panorama, Juan Carlos Alvarez cambió de esquema en la reanudación, pasando a jugar con un 4-4-2 al dar entrada a Jordi Martínez en sustitución de Soriano. Así, el Castellón salió enrabietado, pudiendo empatar hasta en dos ocasiones en los primeros tres minutos de juego. Primero, un disparo de Salillas volvió a salir cerca del palo. Y a renglón seguido, Dani Macías sacaba cerca de la línea de gol un nuevo remate del Pánzer .
Pero el partido tenía preparado nuevas sorpresas. En el 58, Salillas dejaba su puesto a Dani Bouzas. ¡Increíble! Y más aún cuando el Vecindario, en una contra, doblaba la ventaja: Borja, totalmente solo, empujaba el balón al fondo de las mallas. Corría ya el minuto 62.
El Castellón quemó sus últimas naves. Jordi Martínez y un penalti a Besora que el árbitro no quiso pitar pudieron meter a los albinegros en el encuentro. Pero, ya lo dice el refrán, a perro flaco todo son pulgas.
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