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Al Castellón le podrían dar ya la plaza para disputar la promoción. Su
aval, los 21 partidos que lleva invict o.
Ni el Alicante, que llevaba 12 jornadas seguidas sin perder, pudo frenar
a este Castellón que huele a récord estratosférico. Un gol de Quero
bastó para doblegar al Alicante, que sólo puso en peligro el triunfo
orellut en los minutos finales, cuando apareció Oliva para evitar el
empate local.
El Alicante casi marca antes, prácticamente, de que comenzara el
encuentro, en un cabezazo de Llera que marchó al palo. Tal vez porque
pudo recibir el 1-0, lo cierto es que la magnífica ocasión local espoleó
a los albinegros, que replicaron ipso facto en un mano a mano que Quero
no resolvió al liarse.

El Alicante tuvo que lidiar con un problema inesperado, pues David
Asensio y el pichichi del grupo, Morante, fueron sustituidos por lesión.
Pero peor fue el golpe que le propinó Quero. Enmendando su tempranero
error, el malagueño hacía el 0-1 en acrobático remate, cómo no, fruto de
una jugada de estrategia, en ese caso un córner.
Lo más difícil estaba hecho; ahora tocaba aguantar las embestidas
celestes para marcharse al d escanso
con tan preciado botín. El Castellón no se descompuso en un partido
loco, no porque ambos equipos merodearan las áreas rivales, sino porque
entre faltas, lesiones, sustituciones..., el descontrol reinaba sobre el
terreno de juego.
El inicio de la segunda parte fue muy frío. Los albinegros se
encontraban cómodos, tal vez demasiado, mientras los locales aún estaban
bajo los efectos de tanto contratiempo. No obstante, Oliva tuvo que
salvar a los suyos al despejar otro chutazo de Sendoa, como ya sucedió
en la primera mitad. Sin embargo, esta opción alicantina fue una
excepción, pues el Castellón tenía t an
controlado el encuentro que únicamente deméritos suyos podía evitar que
los tres puntos viajaran en el autobús rumbo a la capital de La Plana.
Quero estuvo a punto de finiquitar las esperanzas locales a 20 minutos
del final de la contienda, pero le volvió a sobrar su afán
individualista. Y es que el partido se ponía cada vez más para que el
Castellón sentenciara en algún contraataque, ya que el conjunto
entrenado por Argibay descuidaba su retaguardia a medida que avanzaba el
match.
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