|
LA CRÓNICA DEL PARTIDO
El Castellón abandonó Castalia por la puerta grande, con una gran ovación del público y el orgullo de haber realizado una gran faena, pero con el sinsabor de no poder culminarla con el estoque. Para más inri, una vez más, los árbitros no corrieron del mismo lado que el equipo albinegro. Soriano Martínez, el juez (¿?) del partido de ayer, privó al Castellón de dos merecidísimos puntos ganados sobre el campo. Si bien la jugada del gol fantasma que no concedió tras el cabezazo de Marcos puede ofrecer alguna duda, el penalti del que éste fue objeto cuando iba a empujar un centro de Quero desde la derecha fue muy claro.
El Castellón ofreció en la tarde de su debut en casa las cualidades que los buenos aficionados taurinos exigen a los grandes toreros: valor, voluntad y arrojo. Jugar en Castalia siempre ha supuesto una losa demasiado pesada para los albinegros en las últimas temporadas. Ayer, este nuevo equipo que ha armado Oltra saltó al campo responsabilizado pero no mediatizado por la presión. Las señas de identidad del Castellón 2002-03 se ajustan al prototipo que suele triunfar en la mediocre Segunda B, es decir, una solidez defensiva importante, generosidad en el esfuerzo físico, disciplina táctica y capacidad para rematar al contrario cuando muestra un signo de debilidad. Casi todo funcionó bien, excepto la suerte en el estoque y la posesión del balón en la medular.
La voluntad de Héctor Mohedo y su buen trabajo, y los detalles técnicos de Xavi Gracia, no ocultan, sin embargo, que la gran laguna del Castellón sigue siendo la ausencia de un hombre con personalidad en la parcela ancha, que sepa marcar el tempo adecuado del juego y que garantice alguna opción más en ataque que el juego directo buscando la referencia de Marcos.
Las mejores ocasiones de gol fueron de los albinegros, pero Quero, que siempre lo intentó, no gozó de esa dosis de fortuna e inspiración que le caracteriza.
Oltra movió el banquillo en un afán de intentar nuevas alternativas y apeló al recurso de Paco Salillas, quizás demasiado tarde. El Castellón empujó y empujó, pero el gol se le resistió. La afición lo agradeció y aplaudió el empate como si hubiera sido una victoria. Sus jugadores se dejaron la piel... y el equipo transmite buenas vibraciones.
|