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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
Adiós al récord absoluto del fútbol español, en poder de la Real, y a la
consecución --ya matemática-- de la presencia en la liguilla de ascenso.
Un rácano Hércules se llevó los tres puntos de Castalia en un partido
que ninguno mereció ganar. El Castellón perdió su espíritu y esto le
costó la derrota.
El partido se preveía caliente y hubo mucha más tensión que fútbol.
Además, el equipo que empleó el criterio en los primeros minutos fue el
ayer de negro, pues los de Oltra parecían haber saltado al campo algo
dormidos. Así, el herculano Ariel Chupa López, el mejor de los 22,
inquietó en dos ocasiones a Oliva. Pero ni unos ni otros acertaban con
el modo de llegar al área rival con peligro. Un lanzamiento lejano, tras
una falta, de Abel, que murió en las manos de Toño, fue la única acción
que aparece en el haber local.
Eso sí, tensión, la hubo por arrobas. El Hércules necesitaba los tres
puntos y el Castellón quería asegurarse ya la promoción. Pero a los
locales parece que se le atraganta este rival. Tal y como sucedió en el
partido de la primera vuelta, no encontraba el camino del gol y veía,
además, como el rival lograba burlar en ocasiones la presión de los de
Oltra con medidos balones a la espalda de los laterales.
La medular no tenía dueño aunque sí es cierto que el Castellón ganó en
profundidad con la entrada de Chito, que sustituyó al lesionado Espeleta
tras una acción desgraciada, en la que le cayó Borge sobre su tobillo.
Pero faltaba el acierto en el último pase. Con el ingreso del puñal de
la banda izquierda, Javi Sanchis viajó a la diestra.
Y a falta de fútbol, apareció la polémica. Vicente exageró una caída,
quedó tendido sobre el césped y Quero siguió la jugada. Cuando el balón
salió a córner, se armó la madre de todas las tánganas, que el
colegiado, a quien ya se le había ido el partido de las manos, quiso
zanjar con una injusta decisión salomónica: amarilla para el media punta
albinegro y para Toño.
En la reanudación pudieron adelantarse los locales, pero la salida de
Toño impidió el gol del ayer errático Quero.
No obstante, todo se torció en cuatro minutos fatídicos. Borge sacaba
los colores a la ayer desafortunada defensa albinegra y, tras una gran
acción dentro del área, batía de jugada --algo que parecía imposible-- a
Oliva. En el minuto 51, una internada del Chupa López acababa con un
autogol de Miguel.
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