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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
El Castellón no va de farol en
Segunda B. Sus cartas no están marcadas. El escepticismo que todavía
existía en un sector del albinegrismo, fundamentado en ochos años de
fracasos continuados, se está erradicando de Castalia con goles,
derroche físico, servidumbre al juego colectivo y la nitidez sin
interferencias que existe entre la grada y esta última generación de
herederos de la furia albinegra que defienden los colores del Castellón
esta temporada. Para ganar hay que tener todas los ases en tu poder, y
este bloque, es el concepto clave del éxito que los de Oltra esgrime
partido a partido.
Es difícil perder con el as de la sobriedad defensiva. Y a este
Castellón no le sopla nadie en la oreja. Ayer, Oliva fue un espectador
más. Es complicado arrodillarse ante el rival cuando corres y trabajas
mucho más que él. Y este Castellón acaba extenuado los partidos.
Administrando tus cartas con criterio siempre es mucho más fácil evitar
la derrota. Y este Castellón es un bloque superdisciplinado que se rige
bajo las teorías oltrianas del conjunto por encima de individualidades.
Y, por último, el mejor as en el fútbol es el gol. Y este Castellón
también sabe machacar al contrario a la primera ocasión que se le da.
Los más exigentes --siempre hay quien busca el cum laude-- argumentarán
que el juego no fue el mejor. Quizás, no les falte razón. Ayer, hubo
fases de fútbol trabado y aburrido. Sin embargo, los goles que se vieron
en Castalia son dignos de la Liga de las Estrellas. De bellísima
elaboración y ejecución.
El primero, de ingeniería futbolística. Xavi Gracia dibujó los planos
con un pase de 40 metros en un cambio de orientación. Quero, a pie de
obra, dirigió el balón al área con precisión. Y Marcos, el currante del
gol, culminó con un impresionante remate de cabeza en plancha con un
giro de cuello de auténtico depredador de área. Era la primera piedra de
la victoria a seis minutos del descanso.
Luego, un gol de laboratorio. Salillas, diez segundos después de saltar
al campo, remató con oportunismo una jugada de estrategia. ¿Y el
tercero? Si lo marca Raúl la imagen daría la vuelta al universo
futbolístico. Pero lo consiguió, de chilena, Espeleta y se quedará para
el buen recuerdo del aficionado albinegro. La goleada pudo ser mayor.
Ocasiones las hubo. Pero lo importante es que este Castellón contagia
sentimientos y la parroquia de Castalia los tiene ya a flor de piel. El
albinegro está de moda.
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