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LA CRÓNICA DEL PARTIDO
Sergio Alcarria. Jugaban los
más pequeños sobre el césped de Castalia en el tiempo de descanso y por
la cabeza del aficionado más optimista no aparecía la más mínima
esperanza de rescatar algo positivo. A un arbitraje que muchos temíamos
influenciado por una de esas oscuras mafias rusas se juntó un Palacios
que nos recordó a todos al de la campaña anterior y, por si esto no
fuera poco, se sumaba un Oltra que no acertó a reaccionar tras el primer
gol visitante. La sombra de la primera derrota había tomado Castalia y,
junto a ella, la impotencia y posterior resignación ya hacía a más de
uno tomar camino de bares, tascas o botellones varios.
Pero el Castellón, y ahí radica la principal diferencia de este equipo
al de todos estos nefastos años, pareció beber de la marmita mágica en
este tiempo de descanso. Los albinegros salieron al campo tocados en su
orgullo y, pese a no realizar un gran juego, se agarró a la calidad
individual de los futbolistas y a la reubicación defensiva de los mismos
para sacar adelante un partido que al final se pudo hasta quedar en
casa.
La primera parte no tiene mucha vuelta, un amanerado arbitraje dejó al
Castellón con un gol en contra y con un hombre menos, aunque de esto
último tampoco hay que echársela toda al colegiado, ya que el renacido
lateral carabanchelero Palacios sorprendió a pocos cuando habló de más.
Con esto el Castellón anduvo perdido en el campo, con un Chito que esta
para pocas cosas y con un Salillas que luchaba, agobiaba y protestaba,
pero tocaba poco o nada. El segundo tanto visitante no tardó en llegar
y, parece ser, entonces se dio cuenta el mister castellonense de que así
podía caer una de espanto. Con estas se llegó al descanso.
En la reanudación vivimos la referida machada, la defensa volvió a su
sitio con la entrada de Mije y el Palamós, bastante conformista pese a
la soberbia de su hombre-único, nos alegró la noche con la entrada de su
jugador franquicia, el pívot Toño Fernández, quién con unos movimientos
que hubiera firmado el mismísimo Pat Ewing acabó de arreglar la sonrisa
a todos los sufridores albinegros. Quero firmaría un golazo con la
colaboración del meta Roberto y Juanjo empató el encuentro ayudado por
el empuje de un público entregado.
Ahora ya sabemos que si las cosas se ponen, o mejor dicho, nos las ponen
mal, tenemos un equipo capaz de sobreponerse y desterrarnos de esta
categoría que aburre hasta decir basta.
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