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Ya sólo quedan tres jornadas para la
conclusión del campeonato y el CF Reus sigue teniendo en su mano la
salvación, la promoción o el descenso. Será como elegir a la carta y.
lógicamente, el mejor plato es el más caro. En Castellón, la escuadra
rojinegra tuvo una gran ocasión para haber sumado un puntito, poco botín
a bote pronto pero que podría valer oro el 18 de mayo, fecha en que
acabará la Liga.
Perder en casa del líder y campeón del grupo III es, a vista de pájaro,
de lo más normal, pero pormenorizando a los jugadores reusenses se les
escapó una gran ocasión de dar la campanada como en Alicante. La
explicación de que el CF Reus ayer no puntuara en el Nuevo Castalia, de
todos modos, cabe buscarla en los propios errores. En el primer tiempo,
el equipo de Gonzalvo no funcionó para nada, no chutó ni una sola vez
con peligro y los locales, pensando en el play-off de ascenso y
únicamente motivados para poder ofrecer goles a sus afición, jugaron con
facilidad y vieron puerta por partida doble. Después, se produjo un
cambio radical y todas las virtudes pasaron del lado visitante, aunque
al CF Reus le faltó un pelín más de suerte para marcar. Mereció empatar
pero no lo logró.
Aunque los rojinegros trataron de asir las riendas del partido desde los
primeros minutos, el actual campeón de la categoría sólo necesitó de
unos tímidos ataques para colocar el encuentro de su lado. Una
asistencia entre líneas y por el medio de la zaga reusense fue
suficiente para que Juanjo se colara y con un disparo seco superará a
Vega sin oposición. El CF Reus ya iba perdiendo a las primeras de
cambio, aunque quizás podía ser lo mejor que le podía suceder porque el
Castellón ya no iba a necesitar con urgencia marcar para agradar y
quedar bien con su público. Los últimos resultado del conjunto albinegro
no han sido demasiados buenos y la afición local quería volver a ver a
su equipo dominando sin rival en la Liga como en los primeros treinta
encuentros.
Con el equipo de Gonzalvo ocupando mayor parte del terreno de juego,
aunque gracias a que el Castellón retrocedió líneas para tratar de
sorprender al contragolpe, el CF Reus intentó acercarse a las
inmediaciones de Oliva, uno de los porteros menos goleados de todo el
fútbol español esta temporada, pero sólo existió el deseo más que la
realidad. Y es que no hubo ningún disparo intencionado. Por contra, los
castellonenses, como a quien no le va la cosa, llegaron al marco de Vega
como centellas. Incluso dio la impresión de que sabían en las ocasiones
en que debían correr y cuando pasaban del medio del campo con el balón
en los pies era para culminar la jugada y poner en serios aprietos al
rival. Hasta cuatro veces pudo haber entrado el balón en la portería
rojinegra.
Las imprecisiones comenzaron a hacer acto de aparición entre los
jugadores del equipo reusense, afectando a casi todas sus líneas. Atrás,
la defensa no sacaba las castañas del fuego y no se entendía demasiado
con Vega; en medio, las subidas de los centrocampistas albinegros era
continua y terriblemente peligrosa; y delante, no había apenas
desmarques y cuando se optaba por la acción individual la resolución era
nula.
El Castellón decidió que si su rival no había sido capaz de hacerle ni
siquiera cosquillas pese a cederle todo el campo que quisiese había que
ventilárselo y regalar a sus aficionados goles para vender más abonos
para el play-off de ascenso. Así fue como, a tres minutos del descanso,
Héctor Mohedo se hizo con un balón en la línea de centrocampistas
rojinegra, avanzó sin que nadie le siguiera -José Mari le siguió con la
mirada- y desde unos treinta metros dejó ir un derechazo que se encajó
en la escuadra de Vega. La fenomenal racha del CF Reus de los últimos
partidos empezaba a dar sus últimos coletazos.
El caso es que, sin explicación aparente -salvo la lógica bronca de
Gonzalvo pero para doblegar a un líder hace falta algo más-, el equipo
rojinegro varió la tendencia del partido aunque al final no podría mover
su signo. En el primer remate reusense a puerta de todo el encuentro,
José Mari cabeceó a gol un córner de Félix Prieto y metió el miedo en el
cuerpo a los locales. Desde ese momento, el CF Reus sí pasó a controlar
por méritos propios el juego, moviéndose al son impuesto por el autor
del gol reusense. José Mari marcó el ritmo y el Castellón se achicó de
tal forma que incluso perdió a uno de sus mejores hombres (Navarro I, en
el 53') por recurrir a las faltas.
A pesar de que el cansancio se dejó notar, Gonzalvo consiguió que su
equipo siguiese manteniendo la misma cadencia con las tres sustituciones
que realizó -Jarauta, Ahumada y Antonio Jesús- y el nivel colectivo no
se resintió.
Las buenas cualidades mostradas en los últimos tres partidos estaban
aflorando y el líder de la categoría se acongojó. Oliva, el meta
castellonense, tuvo que echar mano de sus mejores dotes para impedir la
gran sorpresa. Primero, con una falta de Félix Prieto; luego, con un
disparo de Iván López; y, finalmente, con un remate de nuevo de Félix
Prieto que el portero interceptó con toda la fortuna del mundo.
El conjunto reusense, que pese a tener que correr más de la cuenta en
alguna ocasión para socorrer a Vega -paró dos balones peligrosos tras el
descanso-, persistió en su afán de sumar un punto que le hubiese sabido
a gloria pero, aunque lo mereció sobradamente, se quedó con la miel en
los labios.
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