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Sergio Alcarria. El Castellón continua empeñado en seguir batiendo
registros dentro del fútbol español, parecía imposible poder superar la
efectividad alcanzada en la temporada del último ascenso a Primera
División de la mano de Luiche, pero José Luis Oltra nos ha demostrado a
todos aquello de “querer es poder” consiguiendo que su equipo
rentabilice al máximo su estilo de juego.
Aunque en Vilatenim hubo doble record, ya que ayer debió ser, sino la
primera, una de las únicas ocasiones en la historia de este deporte en
la que se consigue un tanto en un “gilicorner”.
El
Castellón sacó petróleo de una jugada ensayada y se llevó unos tres
puntos que aseguran, si no lo estaba ya, su presencia salvo dos o tres
hecatombes en la liguilla de ascenso.
De nuevo con notables bajas se presentaron los albinegros en Figueres y
de nuevo los que actuaron mantuvieron la misma línea que sus compañeros
ausentes, perfección defensiva y puntería ofensiva. El Castellón sufrió
además la fuerza del viento en su contra d urante
todo el partido, pero ni los elementos derribaron el muro de hormigón
armado que el mister ha construido ante el marco Oliva.
En cuanto al juego desplegado por los albinegros y de la misma manera
que no dudamos en loar su enorme seriedad defensiva , destacamos la nula
capacidad que demuestra para explotar el juego por banda. El Castellón
hace ya tiempo que, sobretodo en los partidos como foráneo, se hipoteca
a algún balón largo, contra o jugada de estrategia. Esta parece pobre
bagaje para un equipo que aspira al ascenso, aunque si se consigue
mantener la línea atrás, todo será bienvenido a finales del mes de
junio.
Ahora no queda más remedio que el de ir quemando semanas, consumiendo
récords y poniendo alguna que otra vela a la Mare de Deu de Lledó, que
nunca viene mal.
La crónica del Mediterráneo:
Veinticuatro partidos sin perder. Ya no hay adjetivos posibles para
calificar la trayectoria de
los albinegros que, con sus armas de siempre, sacaron los tres puntos de
Figueres, donde, además del equipo ampurdanés, se encontraron con un
césped horrible y un viento que sopló en contra tanto en la primera
mitad como, puntualmente, en la segunda parte.
Los albinegros, pese a tener a Eolo poniéndole las cosas difíciles,
generaron las dos primeras ocasiones. Xavi Gracia, a balón parado, y
Javi Sanchis, tras una acción marca de la casa de Quero, fueron sus
protagonistas. Sin embargo, la tramuntana ayudó a que los locales
probaran al zamora, pero Serrano se encontró
con Oliva en el primer remate dentro de los tres palos.
El Figueres, con una banda derecha muy activa y el comentado agente
meteorológico, obligó a que el líder retrasara mucho sus líneas. Además,
cada balón colgado al área llegaba con veneno. De esta manera, Ruano,
casi logra el 1-0.
¿Cuál era la solución? El Castellón debía recurrir al oficio para
enfriar el encuentro con el fin de que la primera parte transcurriera
sin sobrasaltos, a la espera de los segundos 45 minutos, cuando,
supuestamente, gozaría del aire a favor. Luego quedaría demostrado que
no.
¿Y qué tal si, además de mantener la portería a cero, obtenía el 0-1?
Pues te niendo en cuenta que a este líder es casi una misión imposible
perforar su meta, pues...
¡Y menudo golazo! Xavi Gracia, desde 25 metros, mandaba un obús al fondo
de la portería de Trujillo, en un nuevo producto del laboratorio del
profesor Oltra. Los albinegros arribaban al entretiempo con ventaja en
el marcador gracias, en parte, a que el árbitro erró al anular un gol a
Rubén Blaya por fuera de juego: lo que Peña Molina no vio es que el
ariete local había recibido el balón de Navarro I.
En la caseta, Manolo Jiménez no lo vio nada claro. Cambió el sistema,
además
de quitar a Cortada y Algar para dar entrada a Fernando y Eloi. Éste
tuvo el 1-1 en sus botas, al rema tar solo en área pequeña. Y es que el
Figueres salió a morder. Pero pasados cinco minutos de la reanudación,
los ampurdaneses dieron señales de que se les acababa el fuelle y las ideas. Los albinegros, en cambio, se encontraban cada vez más cómodos.
Son criticados, incluso menospreciados por algunos rivales; dicen de
ellos que no practican un fútbol vistoso, que no avasallan como así lo
hace indicar la clasificación; que si patatín, que si patatán... Pero
estos jugadores, que pase lo que pasen ya forman parte de la historia
albinegra, se encuentran a un solo paso de igualar el récord de un
equipo de la categoría de bronce en lo que a partidos sin perder se
refiere.
Lo sencillo es, a veces, lo más difícil de conseguir. El Castellón ganó
en Figueres de la misma manera en que lo ha logrado en tantas y tantas
ocasiones a lo largo de esta temporada: orden atrás --casi 700 minutos
sin encajar un gol--, lucha constante y un gol fruto de una jugada a
balón parado. ¿Para qué más, si esto basta para sumar los tres puntos?
Los albinegros aburren, sí, pero aburren a los rivales, que tienen que
estirar el cuelo para verlos en la clasificación. Que continúen
hablando, que ellos seguirán contestando en el césped de la mejor manera
posible, sin sumar derrotas y logrando victorias.
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