|
El Castellón no quiere bajar de revoluciones, pese a tener la liguilla
ya en el bolsillo. Ayer, empató en L´Hospitalet, donde salvó una difícil
papeleta después de exhibir de nuevo sus s eñas
de identidad (trabajo, sacrificio colectivo, presión y orden), con un
plus de dificultad: jugar en inferioridad numérica desde el minuto 25.
El rey de los récords se muestra invencible.
El primer minuto de juego, con sendas aproximaciones ribereñas a los
dominios de Oliva, fue irreal. Enseguida, los albinegros pasaron a
llevar la iniciativa. Presionando muy arriba, asfixiando a los locales y
manejando con paciencia el esférico, el partido estaba totalmente
controlado. Además, en una magnífica acción en la que combinaron al
primer toque Paco Mije, Abe l
y Javi Sanchis, con cabezazo a bocajarro de Juanjo que su excompañero
Morán se encontró, pudo llegar el 0-1. Igual o mejor parada fue la de
Oliva acto seguido, a tiro de Uceda.
Todo transcurría con tranquilidad hasta que, en el minuto 25, hubo un
lance que iba a cambiar radicalmente el panorama: la segunda tarjeta
amarilla para Héctor Mohedo. La solución de Oltra fue retrasar a Marcos
a la medular, con lo que Aznar pasaba a ser el punta de referencia.
Si el árbitro h abía
estado riguroso con la segunda cartulina al mediocentro albinegro, no
ocurrió lo mismo después, cuando Mora fue objeto de uno de esos penaltis
que, en realidad, sólo se pitan de vez en cuando, al ser derribado por
Sergio Porras en un forcejeo aéreo. Esta acción, que lógicamente pasó en
el área local, fue el claro ejemplo de que, pese a jugar con uno más, al
Hospi se le veía temeroso, como si fuera él el que estuviera con 10.
El Castellón continuaba sin temer por el resultado en los albores de la
segunda parte, gracias a su ritmo cadencioso y lento, el que más le
convenía. Yo no llego a la
portería
tuya, pero tu tampoco llegas a la mía. Éste era el mejor resumen de lo
que era el envite desde la tempranera expulsión de Héctor Mohedo.
Tan cómodos estaban entonces los albinegros, que comenzaron a atreverse.
Así, Uceda sacó bajo palos una volea de Javi Sanchis y, poco después,
Morán atrapaba un intencionado remate de Marcos. Por algo son los
líderes, porque son capaces de sobreponerse a las adversidades.
|