|
Sergio Alcarria. El C.D. Castellón concluyó anoche una primera
vuelta de Campeonato para enmarcar. Con tan sólo cinco goles encajados
(tres de ellos desde el punto de penalti) y con el casillero de derrotas
a cero, se ha asegurado salvo hecatombe su presencia en esa temida
liguilla de ascenso. Pese a que no hay ninguna duda acerca de que el
buen fútbol se está ofreciendo con cuentagotas durante los últimos
partidos, con
el
calificativo de inmejorable se ha de subrayar esta primera fase.
Del partido “extra” que le enfrentó al Nàstic debemos destacar, una vez
más y no nos cansaremos, el fenomenal trabajo defensivo que ofrece todo
el equipo. Cuando el Castellón no tiene la pelota, demasiadas veces
últimamente, el conjunto albinegro repliega en sintonía perfecta todas
sus líneas, lo que dificulta enormemente al rival la posibilidad de
acosar la meta de Oliva jugando el balón sin el recurso del pelotazo.
El encuentro comenzó con el habitual empuje local de los primeros
minutos, alentado por un público entregado que ambientó el Nou Estadi de
manera extraordinaria. Cuando el balón llegaba a pies de Pinilla parecía
que podía ocurrirnos cualquier desgracia, pero todo esto acabó
esfumándose debido a la poca capacidad resolutiva que ofrecía en
conjunto el equipo catalán. Oliva se quitó de encima tres o cuatro
lejanos lanzamientos y el Castellón, comandado de nuevo por Abel Buades
y Juan Navarro, no parecía dispuesto a mejorar su imagen creativa
respecto al duelo ante el Mataró. Con una muy pobre media hora de juego
se llegó al descanso.
La segunda parte se puede calificar de aceptable para los albinegros,
pese a que sólo se llegó con el balón jugado al área visitante una vez
en todo este tiempo, ninguna en el anterior. Pero esa llegada bastó para
haber cogido los tres puntos, subir al autobús y salir pitando de allí
sin vergüenza alguna, bueno... la de Juan Carlos Quero, que se la dejó
en la caseta y engañó completamente al colegiado en un penalti que sólo
pudieron ver los albinegros más acérrimos. En partidos como este sí se
le puede sacar partido a la habilidad del fuengirolano, pero no le
pidamos mucho más. Espeleta ejecutó la pena de la peor manera posi ble
y el guardameta local envió el balón a corner, un saque de esquina que
dejó la mejor ocasión y última de los visitantes. El balón voló hasta el
segundo palo donde Marcos en la misma línea de gol no pudo superar la
estirada “al bulto” del portero local, héroe durante un minuto.
De ahí al final el público empujó más que el propio Nàstic, que sólo
pudo encoger el corazón de los albinegros en tres balones centrados al
área despejados por la retaguardia visitante. De la polémica jugado de
Chito sobre el pitido final basta apuntar que cuando el colegiado hizo
sonar el silbato el conquense todavía pisaba terreno albinegro y estaba
acompañado de un defensor rival que sí paró al escuchar el pitido.
En resumen, muy bien defensivamente y pobre por no decir mal el
Castellón en la creación, Abel jugó con excesiva lentitud y Navarro no
esta hecho para estos menesteres.
|