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Un empate en casa del colista puede parecer malo si el equipo que acude
es un
líder
que aún no ha perdido partido. Pero este Castellón que rompe moldes se
encargó de darle la vuelta a esta afirmación al arrancar un punto de un
terreno tremendamente hostil. Los albinegros se dejaron la piel en el
campo para no perder su condición de invictos ante un conjunto que
convirtió el encuentro en una batalla campal. Al final, el 0-0 es el
fiel re flejo
de un partido con más de 50 faltas, y en el que hubo mercromina y reflex
a toneladas.
Ninguno de los dos contendientes dejaron pasar ni un solo minuto para
mostrar sus debilidades. El concierto del desconcierto, es decir, la
proliferación de faltas, jugadores en el suelo, entradas con alevosía...
sumió al choque en un absoluto descontrol, ayudado por un árbitro que se
dejó comer, permitiendo que aquello se convirtiera en un campo, pero de
ba talla.
A ello ayudaban las malas condiciones del terreno de juego, seco, duro e
irregular.
Lo único que f altaba
era una acción polémica para encender aún más al encrespado público. Y
ésta llego a la media hora, cuando el juez, en uno de sus pocos
aciertos, anulaba un gol a Manolo Cases por haber rematado con las dos
manos. Después, la afición escorpión, que picaba de verdad, la tomó con
Abel, que en un choque fortuito abrió el pómulo a Uvi, que
momentáneamente dejó el césped con una brecha en su cara. Ni el descanso
sirvió para que bajaran las pulsaciones de los hombres de ambos equipos,
pues la segunda parte fue un más de lo mismo, aunque multiplicado a la
enésima potencia. ¿Y el fútbol? Desaparecido en combate.

Antonio Sanchez,
Diario Información de Alicante
Desde la ubicación de los ultras del Orihuela, el "Frente Eskorpion" se
lanzó un casco al terreno de juego que casi impacta en Chito, un hecho
que podria haber tenido graves consecuencias, una actitud deplorable que
merece una sanción ejemplar.
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