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El Castellón ya puede entonar el alirón.
Los albinegros se reencontraron con sus señas de identidad y, en un
partido muy abierto, sumaron el punto que les hacía falta para evitar en
la liguilla a los otros líderes de grupo. Un nuevo récord pues todavía
faltan cuatro jornadas para el
final.
El Palamós estaba obligado a ganar para no salir de la zona de
promoción, por lo que el tándem Manolo Herrero-Robi, dos exjugadores de
la época más reciente del Castellón en 2ª A, dispuso una alineación en
la que tenían cabida no cuatro delanteros, sino cinco en su clásico
4-2-4, aunque Sueiro se incrustó en el doble pivote. Delante, Oltra, por
primera vez en
mucho tiempo, alineaba de inicio a su once de gala, con permiso de Xavi
Gracia, que lleva un mes lesionado.
No obstante, el encuentro, salvo en su mismísimo arranque, fue albinegro
en su primera mitad. Bastó con que salieran con más intensidad y que
adelantaran su presión a la mitad de la cancha local para hacerse amos y
señores del partido. Si a eso le añadimos la versión estelar de Quero,
el Castellón se asemejaba cada vez más al que le llevó a permanecer 30
jornadas sin perder.

Lo único que añoraba el Castellón era su pegada, aunque, aún así, Marcos
pudo poner el 0-1 al filo del cuarto de hora, pero Roca le sacó --¿tal
vez desde dentro?-- un cabezazo tras sensacional combinación entre Abel
Buades y el malagueño Quero.
El conjunto de la Costa Brava estaba amordazado. Apenas inquietaba a la
defen sa
local hasta que, en el minuto 38, otro jugador que pasó por Castalia,
Epitié, --¿tal vez en posición antirreglamentaria?-- era derribado
claramente por Oliva, al que, al decir verdad, el colegiado le perdonó
la expulsión. En vista de los precedentes --el de L´Hospitalet no había
detenido ninguno de los seis penaltis con que le habían castigado esta
temporada--, todos creían que otro Xavi, Molás, adelantaría a los
gualdiazules... ¡Pero no! Oliva detuvo el duro lanzamiento y permitió
que el cerocerismo campeara en el marcador al descanso.

En la reanudación, viendo que su
equipo no sólo no dominaba el choque sino que tampoco inquietaba
al Zamora del fútbol español, Manolo Herrero se echó p´alante: retiraba
a un defensa, Pedragosa, para sacar a un ariete de 1,90 m. Al menos a
éste lo colocó de central.
El encuentro no se animo hasta el cuarto de hora final, Marcos remato al
palo, y cedio el protagonismo a Oliva, que evito el 1 a 0 en un mano a
mano con Epitie, más tarde y ayudado por el larguero volvió a salvar a
los albinegros en la misma linea de gol.
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