|
LA CRÓNICA DEL PARTIDO
El Castellón venció con una insultante autoridad al Sabadell, lo que le
permite seguir liderando la tabla. Los albinegros ganaron como y cuando
quisieron, mientras Oliva fue, un partido más, un mero espectador. Sin
alardes, pero mostrándose como un equipo serio, autoritario y
disciplinado, los albinegros volvieron a imponerse sacando el manual de
Segunda B.
Es tal la confianza del Castellón en sus propias posibilidades que esta
vez dejó los clásicos minutos de tanteo para otra ocasión. Da igual que
Oltra probara con una nueva pareja de pivotes, la formada por Abel y
Navarro --Xavi Gracia calentó banquillo--, porque los albinegros
comenzaron a dominar desde el pitido inicial, si bien el 0-1 llegó como
consecuencia del primer saque de esquina favorable a los locales.
¡Qué cabalgada la de Quero! El fuengiroleño robó el balón en campo
propio y emprendió una veloz carrera driblando hasta tres rivales
--incluyendo al guardameta local-- para, muy generosamente, ceder el gol
a Javi Sanchis, que le había acompañado en la jugada. Un contraataque
que sentaba cátedra.
Lo normal es que si un equipo está mal y recibe un mazazo tan pronto,
luego lo acusa. Y lo habitual es que si un equipo está en racha y ya de
salida cobra ventaja en el marcador, se crece. Y es lo que pasó en los
primeros 45 minutos. El Sabadell estuvo grogui durante toda la primera
mitad, mientras el Castellón, sin florituras, alejaba todo peligro de su
propia área, al mantener el esférico dentro del campo arlequinado. La
única inquietud para Oliva procedió de un despeje fallido de Palacios
que fue a parar a los pies de Tarrés, al que le sobró precipitación para
sacar un mayor provecho de la pintiparada oportunidad de gol.
La segunda parte comenzó con cambios muy ofensivos por parte de Pere
Valentí Mora, que después de perpetrar una revolución tras sufrir en
Gavà la cuarta goleada consecutiva a domicilio en Liga, trató de
arreglar el desaguisado. No obstante, el Castellón continuaba sin
descomponerse lo más mínimo. Aun así, un par de minutos de pájara
albinegra pudo costar bastante cara, aunque el Sabadell no sacó tajada.
Quizás un poco asustado, el Castellón volvió a apretar los dientes. Y
apenas lo hizo, estiró su ventaja. Quero, en su enésimo mano a mano con
la defensa local, forzó su primer penalti como albinegro en una acción
muy dudosa. Espeleta asumió la responsabilidad y finiquitó el encuentro
desde los 11 metros.
Entonces, el partido pintaba, sino para una goleada orellut, sí para un
marcador mucho más desahogado, porque el Sabadell estaba muerto
--además, la Nova Creu Alta comenzó a pedir la cabeza del entrenador
local, Mora-- y porque los albinegros también querían más.
Y, efectivamente, el Castellón acabó por avasallar a un rival que pedía
la hora... para no encajar más goles. Paco Mije emuló a Cafú y se marcó
un espectacular tuya-mía con su paisano Quero, que al fin conseguía
acabar con su sequía goleadora --que no de trabajo y asistencias-- en el
equipo albinegro. Hasta Xavi Gracia, que acababa de saltar al terreno de
juego, se añadió al festival, con un zambombazo desde fuera del área.
Sí, 0-4, y vuelta a casa...
De esta forma, el Castellón recuperó el liderato que la Gramanet le
había arrebatado por la mañana, a la espera de recibir el domingo al
Hospi. Lo hará con unos números que no tienen parangón en todo el fútbol
nacional, pero, sobre todo, dando la imagen de un equipo que es tan
infinitamente superior a los demás, que no sólo gana, sino que golea sin
necesidad de bordarlo.
|