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El sello para la promoción tendrá que esperar.
Al Castellón le bastaba con empatar en Paterna para asegurarse la
liguilla, pero mostró su peor cara y cosechó su segunda derrota
consecutiva. El Valencia B tuvo más fe en el triunfo, que le urgía para
apurar sus opciones de ingresar entre los cuatro primeros, y, haciendo
lo mínimo, se llevó los tres puntos. La necesidad pudo con el
conformismo. Hoy, los albinegros vivirán pendientes de la radio, pues si
Hércules y Burgos no ganan como locales a Figueres y Gav , habrán
conseguido el objetivo de disputar la liguilla.
Nada, absolutamente nada decente dejó la primera parte. Lo único que
hizo bien el Castellón en ese periodo de tiempo fue presionar la salida
del balón de un Valencia B que, como buen filial, apuesta por sacarlo
jugado desde atrás. Así, el líder evitó que le sorprendieran; sólo una
acción de Borja, que desbordó por la derecha y centró para que Merino no
llegara por los pelos, dio un pequeño sobresalto a Manu.
El Castellón quiso ganar con racanería. Impuso un ritmo cansino desde el
primer lance y sus jugadores, que salen a morder, siempre llegaban una
décima de segundo tarde a cada balón dividido. Con este panorama, Rangel
fue un espectador más, pues los albinegros, a excepción de un saque de
falta de Javi Sanchis y la única jugada que elaboraron mediada la
primera parte, no pudieron poner en aprietos a la cuarta zaga más
goleada del grupo.
En resumidas cuentas, unos 45 minutos para olvidar, que invitaron a
cualquier otra cosa que a continuar pegado a la pequeña pantalla para
ver un partido de ¿fútbol?
El primer cuarto de hora de la reanudación no ofreció ningún atisbo de
cambio en la decoración del choque. Pero es en los minutos finales de un
partido cuando uno ve qué equipo está más necesitado: el que asume
riesgos y ataca. Y el filial che se vino arriba, embotellando al
Castellón y probando qué tipo de portero es Manu, pues el guardameta
extremeño demostró sus buenas dotes bajo los palos en dos remates casi
consecutivos a cargo de Redondo y Merino. Y aunque el conjunto albinegro
quiso reaccionar de la mano de Salillas, que a la hora de partido había
ingresado en el campo junto a Marcos para sustituir a Nacho Aznar y
Quero, lo cierto es que el partido ya no pintaba bien.
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