CAPITULO 11
     





Memoria de la temporada 2001/2002 “EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE” 


Había una vez... Curso futbolístico nuevo, objetivo viejo: ascenso a segunda división. Octavo año consecutivo en la categoría de bronce del fútbol español y máxima exigencia. En su quinto año como accionista mayoritario de la entidad, Antonio Bonet deja de dudar. Se decide por fin a realizar un desembolso económico importante y abre la caja fuerte delegando la elaboración del proyecto deportivo en el director general Adolfo Andreu y en el nuevo secretario técnico Pepe Heredia. Dirigentes de estreno con políticas de segunda mano y 8 futbolistas abandonan el vestuario albinegro. Sus plazas las ocupan jugadores que descienden una o dos categorías de golpe al reclamo de un jugoso sueldo y dos años de contrato, con la inclusión de algún intruso como Elíes, que viene de un Valencia B en tercera, y Uriel, que llega de un Premià de tercera. Se le otorga el bastón de mando a Juan Carlos Alvarez, técnico asturiano de nacimiento y sevillano de adopción que en su historial muestra un excelente trabajo en filiales y un desastroso rendimiento en equipos mayores donde jamás superó el corte y siempre acabó cesado. Sus etapas como apagafuegos en el Sevilla de primera división abrillantan un palmarés escaso de éxitos.

De la Ciudad del Guadalquivir se trae consigo a Paco Mije y Soriano, que estaban cedidos en el promocionador Ceuta. Viejos, nuevos y habituales canteranos de verano como Iván Campos comenzaron a sudar en la Coma bajo las órdenes de un preparador físico con pedigrí, Jorge Simó, ex Valencia, R.Madrid y Betis.

En la ilusionante pretemporada, se vio un Castellón aguerrido, presionante y directo por obligación por la incomprensible ausencia de un organizador. Esta carencia queda disimulada porque los albinegros se enfrentan a equipos de primera dominantes por jerarquía y gustaron de ser dominados, papeles que se intercambiarían con sus rivales ligueros descubriendo un tremendo cortocircuito en la cadena de producción del juego. El equipo comenzaba cojo la campaña pero el resplandor de los excelentes resultados ante Villarreal, Levante y Valencia lo eclipsa todo. Javi Sanchis daba señales de recuperación, a lo que había que añadir valores seguros del curso anterior como Joseba, Valero, Besora o el prometedor Mora. Llegaron refuerzos de brillantina y currículum como Angel Luis, Dani Bouzas, Miguel y Palacios. La guinda al pastel es Paco Salillas, arrancado al Levante a golpe de millón para convertirse en el jugador franquicia del Castellón 2001/2002. El albinegrismo se revitalizó con fuerza y esperanza en verano alcanzando los 5.000 socios. En las tertulias de los bares y sobremesas de la capital de la Plana se volvía a hablar de fútbol, se volvía a hablar del Castellón. “Este año sí” es la consigna.

Aparentemente es un equipo de garantías, preparado para ser competitivo en palabras de uno de sus creadores, Adolfo Andreu que habla y no calla de las excelencias de su obra. Se acabaron los ensayos, arriba el telón La liga comienza un sábado en el Municipal de Onda, todavía Pequeño Maracaná, y pese a ser muy inferior en juego al hijo del vecino rico amarillo se consigue una victoria épica y por la brava con sólo 9 futbolistas, basada en el instinto goleador de Salillas. La casta y el compromiso que desprende el nuevo proyecto atraen 9.000 personas que pueblan Castalia para presenciar el tuteo con el potente R.Madrid de Pavón, Raúl Bravo, Valdo y cía. Plantado entorno a un gran Valero, el Castellón aguanta de pie el pulso que propone el filial merengue del anhelado López Caro.

El comportamiento del equipo es racheado en los partidos, funciona a fogonazos de rabia y clase y las deficiencias se evidencian: cuesta horrores construir desde atrás y dominar el tempo del encuentro por la ausencia de un medio centro con criterio. También es palpable que algunos fichajes no dan la talla y se funden a las primeras de cambio. Elíes es humillado por el excelente interior derecho blanco Nuñez, acabando la temporada el día de su debut. Ya no se recuperará jamás de aquello. 

Visita al Rico Pérez para jugar con un recién ascendido Alicante CF, paradigma del orden y el bloque que se adjudica la victoria en un partido muy táctico y parejo resuelto con una jugada de estrategia. Primera derrota de la temporada que pudo tener su continuidad en Castalia ante el At.Madrid si un golpe de furia desencadenada por la grada no hubiera empatado un 0-2 jugando de nuevo en inferioridad. Ya es innegable que el equipo está cosido sólo con coraje y vive exclusivamente del acierto goleador de Salillas.

El primer gran batacazo liguero tiene lugar en Paterna donde el Valencia B ridiculiza a once patéticas casacas verdes y les endosa un 3-0 que pudo ser un 8-1. “Este equipo no sabe a que juega” Juan Carlos Rodríguez, secretario técnico del Alavés dixit, presente en la debacle albinegra. Todo el crédito conseguido en la pretemporada ha sido consumido un 29 de septiembre. La plantilla, reconfortada en su historial y por el paternalismo del club, sobrevaloró sus virtudes y menospreció la categoría.

Con la moral noqueada, se muestran inocuos ante un atrincherado Alcorcón y vuelven a ser humillados por 3-0, pero ahora ante un equipo vulgar como el Vecindario. El Consejo barrunta la destitución de Alvarez tras 6 jornadas sin ganar pero este salvó el match ball ante el Lanzarote, el día que renegó de su dogma del unidelantero y acompañó a Salillas con Jordi Martínez tras petición popular.

Sin embargo su sentencia simplemente había sido aplazada porque ya estaba firmada. La prórroga de Alvarez será bacheada donde convivirán momentos excelentes y paupérrimos. El Castellón es capaz de trabajarse un punto con 10 hombres en el inexpugnable Salto del Caballo de Toledo dejando un poso de gran equipo y a su vez acabar pidiendo la hora en la afortunada victoria local ante el colista Mensajero que chocó tres veces con los postes.

Tras una derrota con honra y polémica arbitral en Getafe, Bonet quiere cortar cabezas pero sus lacayos le convencen para que alargue la agonía de Alvarez. Capítulo a parte merece el histérico partido disputado ante el Hércules. Mientras los albinegros en un ejercicio de practicidad y eficacia repasaban a su equipo, seguidores violentos del Hércules desbordaban la escasa seguridad de Castalia y convertían sus gradas en una batalla campal que tuvo su continuidad al término del choque con la venganza tomada por los seguidores violentos del Castellón que apedrearon a justos y pecadores herculanos. Los penaltis pitados y fallados, los penaltis no pitados, las múltiples expulsiones, los goles válidos anulados y los goles no válidos concedidos del pésimo Arca Vázquez junto con la endeblez táctica albinegra colocaron al otro histórico de la categoría al borde de la remontada del 3-0 que cerró la primera parte. La locura con la que se consiguió la victoria escondió las miserias albinegras.

Alvarez agotó su tiempo en el vergonzante baño del espartano Alcalá que le costó su puesto de trabajo. Juan Carlos Alvarez dirigió al equipo durante 13 partidos ligueros donde no encontró jamás un patrón de juego, dio muestras de distanciamiento con la causa albinegra y se obcecó en futbolistas de pobre rendimiento como Soriano o el mismo Javi Sanchis que volvía a apagarse después de su resurrección estival, además de dejarle en bandeja al Novelda la fase previa de la Copa del Rey alineando suplentes en la ida, competición que en su nuevo formato a partido único adquiría un gran valor económico para el club a la espera de cruzarse con un grande que llenara Castalia y sus arcas.

Pepe Heredia, secretario técnico y padrino de la criatura, parcheó la situación en el empate casero ante el Playas Pájara de Jandía donde se pudo ver un equipo abrumado por la responsabilidad, maniatado y sin respuesta anímica ante los acontecimientos a pesar de que el mismo Heredia tres meses antes había alabado la fortaleza mental de sus ahijados. La figura de Ramón Debón, un canterano de juego atrevido e irregular, echándose a duras penas al equipo a la espalda ante la dimisión de los veteranos dejó en evidencia el grado de deterioro en el que se encontraba el colectivo albinegro a pesar de no haber consumido todavía la primera vuelta. El presidente Bonet, en un acto de cobardía, no presencia el partido en el palco por miedo a la reacción de la grada. Es un vil acto que repetirá con asiduidad en lo que resta de temporada. Como viene siendo mala costumbre en los últimos ejercicios futbolísticos, el Castellón se quedaba rezagado y debía competir a remolque de sus rivales con la calculadora en la mano. Unos que vienen otros que se van... la vida sigue igual.

El incoherente, imprevisible y arbitrario presidente Toni Bonet anunció que el relevo de Alvarez sería un entrenador con mano de hierro pero apostó por Santi Palau, un técnico local que ya fue inquilino del banquillo albinegro en una situación parecida obteniendo un magnífico resultado. Entrenador barato, con conocimientos y sabedor por cercanía y estima de la realidad y exigencia histórica del CD.Castellón. Un míster de trato blando pese a lo anunciado. Palau asciende del filial al delantero-defensa Vicente Roberto y aporta grandes dosis de coherencia armando el equipo alrededor de un 4-4-2 clásico, con rombo en casa para mandar y doble pivote a domicilio para blindarse. Otorga protagonismo a las bandas con los profundos Chito y Besora, hasta la fecha infrautilizados por Alvarez. El Castellón encuentra una idea de fútbol sobre la que crecer y desarrollar las buenas condiciones y recursos que posee una plantilla que sobre la base de buenos resultados va recuperando su autoestima.

El Benidorm cae con solvencia en Castalia en el redebut de Palau, se consigue un embarrado punto en el belicoso campo del Novelda y un equipo notable como la Universidad de las Palmas es goleado con eficacia adornada con momentos de brillantez.

El Castellón remonta hasta la octava plaza en vísperas de Navidad, recupera su credibilidad pero en el casco de la nave albinegra, pese al nuevo capitán, todavía existen las viejas grietas que si no son soldadas pueden ocasionar graves vías de agua que pondrían en peligro el éxito de la travesía hacia la promoción, único objetivo para una sociedad anónima deportiva con 400 millones de presupuesto. Palau ya demandó en su presentación un 9 tanque escolta y alternativa para Salillas, único futbolista dotado con gol del plantel, y un organizador capaz de dar equilibrio y criterio al centro del campo albinegro, que pecaba de industrioso o de endeble dependiendo del concurso de Joseba/Navarro o Angel Luis. Lejos de atender las peticiones del nuevo míster, el club argumenta que la plantilla es difícilmente mejorable y que en el mercado no hay nada potable. No arriesga y ofrece el Bovalar como solución popular y barata. La cúpula de poder no entiende que rearmando al equipo con futbolistas de buen calibre estaría enviando un mensaje ganador a su entorno que está recuperando la fe y que no se trata de pulir defectos sino de tapar agujeros.

El único fichaje es el de Francis, interior izquierdo dos años fuera de circulación, contradiciendo el propósito de contratar si se terciara jugadores en activo. Víctima de su inactividad, Francis se rompe como era de esperar quedando inservible. No sólo no llega lo pedido sino que se debilita la plantilla desprendiéndose del improductivo Jordi Martínez que jugará en el Cartagonova y del minusvalorado Diego Gómez que goleará en el Zamora. Y mientras tanto, en una decisión tiránica totalmente injustificable y desmesurada, el desafortunado pero honrado Javi Sanchis y los lesionados de gravedad Vivian Dors y Hermosín son repudiados y apartados del primer equipo. Su castigo durará 4 meses y serán indultados como fueron condenados: sin explicación ni razón alguna. Tras las vacaciones navideñas, la jornada de Reyes, los albinegros, ese día de verde, tardan 45 minutos en aparecer en la Fuensanta de Cuenca. Para cuando hacen acto de presencia Dani Bouzas se expulsa absurdamente y la remontada es abortada.

Durante la primera vuelta el Castellón había conseguido cambiar una pauta de comportamiento habitual en él desde que milita en la 2ªb por la que no conseguía hacerse fuerte en Castalia donde se le escurrían muchos puntos. Ahora es el rendimiento en el recinto de la Av/Benicassim lo que sustenta las posibilidades y esperanzas promocionadoras. Pero la “Castalitis” regresa con virulencia con la inverosímil derrota ante el correoso Talavera. Los de Palau cocinaron un partido trabado a fuego lento y lo sirvieron en mesa en el minuto 84 con gol de Miguel. ¿Buen provecho? No, indigestión. El deficiente David Ruiz no tapa, Valero falla esperpénticamente y empate. El equipo se bloquea, Palacios se despista y derrota. En cinco minutos del 1-0 al 1-2. El palo es brutal. La trayectoria del equipo va decreciendo y sólo el ascenso de futbolistas del amateur de tercera tiene un efecto tan refrescante como efervescente. Es el Bovalar Power. Son Vicente Roberto, Higuera, Roberto Tomás, Cuevas... un puñado de noveles que no desentonan pero que no están capacitados para asumir responsabilidades. Tampoco es su obligación. No cobran por ello. Otros sí. Pero no lo hacen. El Castellón queda en un estado comatoso y a duras penas empata con el frágil Onda, el día que Salillas dimite y agrede a Oriol siendo sancionado con 5 partidos.

Seguidamente es barrido por el poderoso R.Madrid de Portillo, el día que otro veterano como Palacios también dimite autoexpulsándose. Es un punto de inflexión y reacción. En una situación limite, sin Miguel lesionado y sin Salillas sancionado, el Castellón debe jugar 3 partidos en 7 días ante conjuntos de postín. Palau recompone su discurso y blinda su equipo. El fútbol del Castellón pasa a ser industrioso y directo. Gente de brega y compromiso. Canteranos en su mayoría que tiran del carro ante la deserción de las vacas sagradas. Esto queda reflejado con total crudeza cuando el Castellón derrota con facilidad al Alicante, mientras el mesurado y equilibrado Valero se descompone y provoca un enfrentamiento con el joven Higuera sin justificación y con amago de agresión ante la indignada mirada de la afición. Es el mundo al revés. Los papás se hacen caca y los niños les cambian los pañales.

Contra pronóstico en un frío miércoles se consigue la segunda victoria de la temporada a domicilio en un áspero partido ante el At.Madrid B. En su afán por buscar soluciones Palau inventa: Navarro es reconvertido en central desplazando a Miguel al centro del campo, mientras que crece la figura de Dani Bouzas en vanguardia. El equipo coge carrerilla y se reta en duelo con un señor equipo... el Valencia B. En un soberbio partido de fútbol, sazonado con una buena dosis de rivalidad, el Castellón acorrala a los nenes valencianistas que presumían de tener la mejor defensa del fútbol español. Vicente Roberto les arranca un gol pero Palacios les concede un penalti cuando Castalia todavía celebraba su tanto. 1-1 pero el equipo vuelve a sentirse fuerte tras 3 jornadas invicto. Y vuelve a confiarse y con un error grotesco del zaguero de nuevo cuño Navarro ante el pírrico Alcorcón pierde de nuevo. Por enésima vez en la temporada el Castellón es preso de su irregularidad. 

Bonet, deprimido por su nuevo fracaso, aparece en escena y pone su paquete de acciones en venta. Se producen acercamientos y consultas, pero cualquier oferta es inviable porque no hay predisposición y el precio es prohibitivo para una club en clara decadencia. La posible negociación en busca de una alternancia de poder queda abortada cuando Carlos Fabra, presidente de la Diputación y regulador del grifo de las instituciones respalda la gestión de su amigo Bonet. Ante el futuro incierto de la entidad, un equipo débil de coco y espíritu como ha quedado demostrado durante varias fases del campeonato, ofrece una lamentable imagen ante el limitado Vecindario, incapaz no ya de marcarle un gol sino de pisarle el área.

El domingo de la Romería de les canyes la caída continua en Lanzarote cuando el desquiciado Palacios se vuelve a autoexpulsar y agrava su error enfrentándose verbalmente a Emilio Isierte, delegado, segundo entrenador, preparador de porteros y memoria andante de una época mejor.

El Castellón sigue cayendo en un Castalia vacío en plenas fiestas fundacionales de la Magdalena ante un simple Toledo que le voltea un tempranero 1-0 el día que Salillas regresa al césped de Castalia que más parece el escenario de una charlotada por los espontáneos borrachos que deambulan sobre él, ridiculizando de nuevo las mediadas de seguridad del Estadio. Las continuas decepciones, los bochornosos incidentes y la inseguridad han echado a la gente asqueada de coliseum albinegro. Es otra racha de cuatro partidos sin ganar y el Castellón se estanca en el puesto 13. La quimera de la promoción ya se quedó en los asientos de colores del simpático municipal de Santo Domingo en Alcorcón.

Abandonen el barco, esto se hunde!!!! Nuevo objetivo: la Copa del Rey y catar jóvenes promesas pensando en el futuro que parece asegurado. Las balsámicas victorias ante el colista Mensajero en Canarias y en casa contra el Getafe con un Chito explosivo estabilizan la situación. Pero la calma dura poco y en el debut pascuero de Castell, se empata a cero con un convulsionado Hércules cuando los periódicos publican la posible marcha de un “ausente” Salillas al Jaén. No hay trato y la rata no puede huir del barco que se hunde lenta y casi imperceptiblemente.

Todo parece finiquitado, Adolfo Andreu anuncia su adiós, Fernando Gómez Colomer se postula como su sustituto, se aparca el presente y se planifican tiempos venideros que anuncian recortes y cantera. Algunos huelen su futuro lejos de Castalia y caen en brazos de la dejadez y apatía. Todo desemboca en un 0-1 ante el discreto Alcalá que gana con sólo media ocasión. Todas las líneas se muestran vulnerables. No hay a que apelar. El Castellón está pagando carísimos sus errores de concentración y su falta de gol. Salillas se ha secado y no hay alternativa.

Estamos en el mes de abril y se derrumba el mito de la ejemplar gestión económica de Bonet cuando se hace público que se le adeudan dos mensualidades a la primera plantilla. El club lo justifica por un retraso en el cobro de varias subvenciones pactadas y Bonet tapa el agujero de su bolsillo porque la entidad carece de liquidez. Otra derrota en Canarias ante el Playas Pájara y el abismo a los pies.

Tercer objetivo de la temporada: la permanencia. La final de Foites. El Benidorm de Simón es amenaza y perseguidor pero su presa se rehace después de una primera parte gobernada por el miedo. Javi Sanchis regresa tras su condena y salva a su equipo que empata perdonando. Salillas sigue seco. Palau hace debutar al Bovalar Power con más futuro, Angel Dealbert y va exprimiendo tácticamente el equipo. En un desesperado intento por sacarle el jugo a la plantilla y volver a ser competitivos y fiables, Palau ensaya todos los sistemas posibles y mueve constantemente sus peones, porque en el Castellón ya no quedan ni reina, ni alfiles, ni torres, ni caballos. Si alguna vez los hubo. Todo es mediocre. Da igual quien juegue. El equipo se marea y se muestra inseguro. Un mes sin ganar y la soga aprieta hasta que ahoga.

La salvación en sus manos y el Novelda de Mullor en Castalia. Impotencia. Humillación. Vergüenza. 0-5 y Palau destituido. El de la Pobla fue víctima de su blandura con un vestuario cobarde y egoísta y con una dirección insana, dañina, incapaz e irresponsable. Ese fue su pecado. Tragó demasiado quemando su autoridad y credibilidad. Debió dimitir mucho antes y denunciar la gangrena que corroe el club por dentro.

El entrenador del filial Jorge Palomo asume el mando de un colectivo asustado. Quedan tres partidos para el final de una temporada que comenzó como un sueño y ahora es una pesadilla de la que no sabemos despertar. Besora huye al Terrassa y Palomo se rodea de los suyos. Más Bovalar Power. Sidro y Héctor Mohedo toman la alternativa con picadores en el ruedo de la brava Universidad de Las Palmas. Se espera revolcón pero el Castellón torea un empate sin goles que alivia la situación clasificatoria porque los rivales por la salvación fallan con estrépito. Eliminado de la molesta Copa Federación por el tercera Marbella, el CD.CASTELLON S.A.D. juega el último partido del curso en Castalia. ¿Ha perdido el Benidorm? Estamos salvados ¿no? ¿Cómo? ¿Qué el Alcorcón nos puede alcanzar? ¿Un punto nos vale? Mare meua quina por!!!.

Entre cábalas y cangüelo, el Castellón vuelve a encontrarse ante un partido decisivo que puede marcar su futuro deportivo. En los últimos 13 años tropezó tres veces con la misma piedra y cada vez fue cayendo con más fuerza, con más ruido y más hondo. Contra el Logroñés en primera, con el Compostela en 2ªA y con el Sestao en 2ªB. Sin embargo de los errores se aprende. Ahora todo estaba atado y bien atado. En la previa se vive otra escena patética, el capitán Valero adopta una postura indigna y cizañea por su condición de suplente en favor de Sidro, siendo desconvocado en un golpe de autoridad de Palomo, que sigue apostando por sus educandos del Bovalar. Sin talento al que apelar, coraje a granel y tres goles de Salillas sirvieron para derrotar a un desmotivado Conquense. El Castellón se salva matemáticamente y asegura su novena participación en 2ªB a falta del trámite de Talavera que se perderá el mágicamente sanado Angel Luis convocado para jugar con su selección canaria, tras ausentarse por lesión la última cuesta del campeonato. Milagros de la medicina guanche. Fin a un annus horribilis.

El pasado queda grabado a fuego y el CD.Castellón jamás podrá desprenderse de su apellido de “histórico”, ese mismo que evoca días más felices a modo de evasión ante la vulgaridad actual. Es un viaje al pasado que hace más dolorosa la mirada sobre el crudo presente: el Castellón ha sufrido una involución transformándose en un típico club de 2ªB pero con todos sus defectos y sin ninguna de sus virtudes. Nueve años imprimen carácter. El seguidor albinegro se formula la siguiente pregunta: ¿Qué hemos hecho para merecer esto? Que viene el lobooooo!!! Se jugó con fuego y apunto estuvimos de quemarnos.

Es la peor clasificación del Castellón en su andadura por el fútbol español desde el año 59 donde también se rozó el descenso a la cuarta división. La línea es claramente decreciente. Año tras año se acaba la temporada un puesto más abajo. La plantilla se va devaluando. Fenoll era mejor que Julián. Julián era mejor que Sergio Cruz. Sergio Cruz es mejor que Soriano. Fernando Peralta, Carmona, Caneda, Mendigain, Masnou, Luis Martín, Mata, Castillejo, Adolfo, Xavi Moro, Mullor o Curiel no encontraron el Santo Grial albinegro y pagaron su falta pero su recuerdo es mejor que el futuro que se avecina. A Bonet se le acabó el crédito. Jamás un presidente del Castellón tuvo un respaldo social, institucional y mediático como lo tuvo él en sus inicios, incluso fue gratificado con un margen de cuatro años donde se desviaron las responsabilidades de los continuos fracasos sobre sus secundarios. Ora Portolés, ora Ibeas, ora Andreu. Decenas de entrenadores. Centenas de jugadores. Bonet despilfarró toda esa riqueza y víctima de su carácter voluble y timorato arruinó su imagen de presidente de la salvación deformándola hasta convertirse en un valencianista infiltrado. Dicen que cada club es el reflejo de su presidente, pues el Castellón da pena. El susto de este año ha sido un aviso. Y el que avisa no es traidor... 

                   La Torre Maratón